
Alcanzad la Navidad en cada día de vuestras vidas, no porque lo rija un calendario ni una sociedad; vivid con intensidad los movimientos rápidos y fugaces de la felicidad, haced grandes los pequeños detalles y probablemente, ya sólo con esto, encontrareis la excelencia de todo: un todo que os pertenecerá a cada uno de vosotros y que nadie os podrá quitar.